Cada 4 segundos aparece un nuevo documento en el mundo del internet, las velocidades de transmisión de datos hace que las noticias dejen de ser tales un cuestión de minutos o segundos, la cantidad de usuarios conectados a la red hace que un sitio sea visitado por miles de personas en un mismo tiempo o que un usuario reciba cientos de noticias sobre cientos de temas o subtemas, por medio del correo electrónico.
Esta alud de datos, reflexiones, noticias, opinión, etc. es el componente más importante del progreso de las sociedades modernas actuales, todo bajo el nombre de información. Muchas organizaciones atribuyen a la información un valor estratégico, debido a que la eficacia en el logro de los objetivos de una empresa o institución depende, en gran medida, de la cantidad y la calidad de la información que manejan.
La información tiene valor en cuanto a su capacidad de establecer relaciones significativas entre hechos, argumentos, juicios de valor, demandas y propuestas, para así tomar decisiones y llevarlas acabo. Por lo que el conocimiento (la información procesada) en sí es poder, por su capacidad de influir, controlar y en última instancia dominar espacios, públicos, situaciones, etc..
La información se ha convertido en uno de los productos más cotizados del fin e inicio del milenio. En menos de 20 o 25 años el acceso a la información ha variado notablemente, de una cantidad moderada de información, a través de medios tradicionales y masivos de comunicación, las nuevas tecnologías han transformado el panorama a una incapacidad física de abarcar la gran cantidad de información que en la actualidad se puede recibir por diferentes medios tradicionales o no. Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, asistimos y en primera fila, a una guerra como la del Golfo o las más recientes en Europa Oriental, etc. De tal manera que lo que antes padecíamos de una falta de información, hoy en día lo que vivimos es una desinformación causada por la sobre información que termina afectándonos por ser sujetos de dominación.
He aquí la importancia vital de desarrollar tecnologías enfocadas a construir una mejor sociedad sobre la base de valores, que predominantemente tengan su sustento en el esquema de la Palabra de Dios. Estos cimientos nos preparan para enfrentar las consecuencias de las inconsecuencias del ser humano. Cómo detener el alud de maldad que se amontona y detiene la visión de las personas mas ingenuas? La respuesta es, la predicación oportuna y persistente del evangelio.Es nuestra responsabilidad no solo tener acceso a la tecnología, sino proveer una correcta justificación de su existencia. Como un vehículo que transporta el mensaje del evangelio y que avanza a velocidades asombrosas para comunicar vida nueva en Jesucristo, será el objeto de este ministerio.
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